CINE Y ARTE (I) LUST FOR LIFE O EL LOCO DEL PELO ROJO

Las relaciones entre Cine y Arte son estrechas y, como en todas las relaciones, las cosas pueden salir bien o mal, pero de una forma u otra salen, y no hay que esconder su resultado. Precisamente por ello, inicio esta sección dentro de un remodelado blog, del que me aparté hace mucho tiempo, para dar a conocer películas que nos hablen de Arte y/o de artistas, de sus vidas; películas que pueden ser mejores o peores, pero que pueden resultar interesantes para desmitificar (o viceversa para convertir en mito) ciertos aspectos de la vida de personas que se dedicaron a la creación artística.

La primera película que he elegido es una de esas obras que marcan un hito. Lust for life o, en su desacertada traducción en español, El loco del pelo rojo es una cinta de 1956, dirigida por Vicente Minnelli, e interpretada en su papel protagonista de Vicent Van Gogh por Kirk Douglas, acompañado de Anthony Quinn, como Paul Gauguin, quien se llevaría el Oscar por tal interpretación, al mejor actor secundario. Además de ese Oscar, Lust for life, sería nominada a la mejor dirección y al mejor guión adaptado, ya que el film estaba basado en la novela del mismo nombre escrita por Irving Stone aparecida en 1934.
Al tratarse de una película, no debe verse como un exhaustivo estudio de la obra de Van Gogh, para eso existen docenas de documentales, unos más destacables que otros, de los que hablaremos en su momento. Aquí, el mítico Kirk Douglas, realiza una soberana interpretación del pintor holandés (también mereció al menos la nominación al Oscar) en la que se nos muestra el drama personal de Vicent y su caída en la enfermedad mental a la que resistió cuanto pudo, utilizando el escudo del arte.
La biografía narrada en los 122 minutos de película, puede no ser exacta, pero es totalmente válida para entender la vida y el arte de este pintor, conocer los hechos que realmente le marcaron y las maneras de entender la creación artística. No se hace un recorrido por los cuadros, la película se convierte en un cuadro en sí misma, mostrando incluso los lugares originales en los que se inspiró Van Gogh.
Mención aparte tiene la relación tormentosa entre Van Gogh y Gauguin, uno de los puntos álgidos de la película, que Douglas y Quinn se empeñan en hacer inolvidable. Recordemos que ésto ocurre en Arlés, al sur de Francia. Gauguin va a vivir con Van Gogh conminado por Theo, hermano de Vicent. No fue un enfrentamiento artístico, a mi modo de ver, ya que no estaban tan alejados en sus planteamientos de luz y color, ni tan siquiera de la forma de pintar en si misma, más bien fueron sus carácteres difíciles, sus egos y quizá el método de trabajo utilizado lo que les enfrentó hasta separarlos. Quizás no fuera Van Gogh el único loco de la extraña pareja...
Y llegados a este punto, nos preguntamos: ¿por qué ver esta película? ¿qué aporta a la Historia del Arte? La respuesta, a mi modo de entender el arte, es clara: conocer y comprender a la persona detrás del pintor y su leyenda. De sobra, conocemos a Van Gogh, sabemos que es un pintor icónico, con sus cuadros de girasoles, sus autorretratos y sus paisajes, reproducidos en masa en cualquier suvenir, camiseta o página web. Imágenes que se han convertido en una especie de cartel en que se indica que su portador tiene una ciertas nociones de cultura, nadie lo duda, no vamos a acusar a nadie por no entender el significado, la pasión o el propio sufrimiento que hay detrás de La noche estrellada o de los diversos autorretratos citados anteriormente. No vamos a señalar a nadie por no saber que el aislamiento o la soledad o la búsqueda del amor, fueron fuentes de las que manaban los deseos artísticos de Van Gogh. No vamos a mirar por encima del hombro por no saber nada de Van Gogh. Sus obras son lo suficientemente poderosas para atisbar que detrás de esa "locura" había una sensibilidad y una visión exquisita que explican por qué Van Gogh es tan conocido y admirado, y lo será siempre. 
Para mi, el gran logro de esta película, es el acierto a la hora de humanizar al personaje, como tras verla, conseguimos poner cara y sentimientos al frío nombre que aparece en los libros de Historia del Arte en los que nos dan algunos datos de su vida y lo clasifican en un momento determinado, debido a la comodidad pedagógica, que a veces se olvida, que para entender una obra, o varias, hay que entender una vida y las vicisitudes que conlleva. Por ello, recomendamos ver esta película, por supuesto, aunque dejando de la lado lo que sabemos de Van Gogh, precisamente para conocer a Vicent.












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